ventajas uso lenguaje inclusivo en las empresas

En los últimos tiempos el debate sobre el uso del lenguaje inclusivo no sexista y la necesidad o no de utilizarlo en empresas, entidades y organizaciones está en plena efervescencia. Sin embargo, hay un gran desconocimiento sobre qué es y, sobre todo, para qué es importante.

Comunicación no sexista: herramienta para la transformación social

A través del lenguaje podemos expresar lo que vemos, sentimos y pensamos, nombrar la realidad e interpretarla. Es vehículo de nuestras valores, una poderosa herramienta que puede servir para perpetuarlos o cambiarlos.

El lenguaje en sí mismo no es sexista ya que dispone de masculino y femenino, de abstractos, de genéricos, de múltiples recursos para nombrar a todas las personas, pero somos las personas, las que con el uso que hacemos del lenguaje lo convertimos en sexista o no.

En muchos casos se minimizan los efectos del lenguaje sexista: “No pasa nada”, “Es lo de menos” o “hay luchas más importantes”, se oye mucho entre quienes se resisten al uso del lenguaje inclusivo, pero si pasa, y mucho. La ridiculización, la infravaloración y la invisibilización han sido y siguen siendo potentes mecanismos de discriminación hacia las mujeres y el lenguaje sexista invisibiliza, ridiculiza e infravalora.

Si queremos erradicar las discriminaciones que sufren las mujeres es incoherente seguir haciendo algo que las perpetúe, por “poco” que sea. El lenguaje no sexista hace posible nombrar a mujeres y a hombres sin subordinación ni invisibilización y otorgando el mismo valor a ambos géneros.

No se trata de una moda ni un capricho, con el lenguaje también se educa, no solo describe la realidad, también la crea. Nombrar a las mujeres no solo es una cuestión de justicia social y de reconocimiento de su papel en la sociedad, sino que además rompe estereotipos y crea modelos de referencia que abren el abanico de posibilidades a las mujeres y a las niñas.

Hay que escuchar más veces ingeniera, repartidora, alicatadora o directora, de la misma manera que camarero de piso, enfermero, cuidador, limpiador…oírlo nos permite pensarlo y verlo como algo posible. El lenguaje no sexista pretende cambiar la realidad y transformarla.

Obviamente no sólo se logra un cambio social con el uso del lenguaje, pero constituye un elemento clave, que, si queremos promover la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en la empresa, también hay que abordar.

 

Ventajas de utilizar el lenguaje inclusivo en las empresas

Cada vez se le da más importancia a la buena imagen corporativa, la forma en que una empresa se muestra interna y externamente. Las actitudes y valores que promueve son algunos elementos que conforman la identidad corporativa y el lenguaje (y también las imágenes) que se utilizan en sus comunicaciones “hablan” por la empresa.

Entendemos como “realidad” aquello que percibimos (lo que no se nombra no existe), por ello, todo lo que la empresa no nombre, no cuente, no muestre, no existirá. De este modo, la utilización de un lenguaje no sexista (así como las imágenes o iconos) será decisivo para:

  • Mostrar una imagen coherente con el compromiso con la Igualdad de Oportunidades de la empresa. En los últimos años, la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres se está consolidando como un valor al alza entre las organizaciones laborales, hecho que se contradice con un uso sexista y discriminatorio del lenguaje y las imágenes.
  • Visibilizar la presencia y participación de las mujeres en la empresa, favorece una imagen corporativa más modernizada y justa y que puede tener un impacto positivo en el acceso y retención del talento en la empresa. Contribuye al sentimiento de pertenencia, aumenta la identificación con la empresa y la motivación.
  • Sensibiliza en igualdad tanto en la empresa como hacia el exterior, contribuyendo al desarrollo de la sociedad, parte fundamental de la Responsabilidad Social Empresarial

El lenguaje representa la realidad de la empresa, al mismo tiempo que construye su identidad empresarial.

 

Consejos para eliminar el sexismo del lenguaje en la empresa

 

eliminar lenguaje sexista

 

La utilización del masculino genérico para referirse al conjunto de la plantilla, empresas proveedoras o clientela produce una invisibilidad de las mujeres, además de confusión. El masculino a veces incluye a lo femenino y a veces no, ante la afirmación “en mi empresa hay 60 trabajadores” ¿Son todos hombres? ¿Hay hombres y mujeres?

Muchas veces, el uso o abuso del masculino genérico se da más por costumbre que por que haya una clara voluntad de ocultar e infravalorar a las mujeres. Por ello, dejar de hacerlo requiere de una decisión consciente de querer comunicar de otra forma y promover la igualdad.

En ocasiones sustituir el masculino por palabras colectivas (personal en lugar de trabajadores), epícenos (la plantilla en vez de los trabajadores) o perífrasis (las personas trabajadoras en lugar de los trabajadores) y otras formas gramaticales, es la mejor opción.

Otras veces simplemente basta con simplificar: si al llegar a una reunión se saluda simplemente con un “buenos días” se incluye a todas las personas presentes en la sala. Excepto si se tiene una intención concreta ¿Es necesario especificar “señores y señoras” o “a todas y a todos”?

Y, a pesar de ser la propuesta más criticada (y ridiculizada), otras veces lo recomendable es nombrar en femenino y en masculino: los desdoblamientos también son necesarios, sobre todo cuando queremos contribuir a diversificar opciones profesionales de mujeres y hombres. Multitud de experimentos han puesto en evidencia que si nombramos una profesión masculinizada en masculino genérico pensamos en hombres en exclusiva, incluso el uso de una palabra colectiva, cuando se trata de un oficio tradicionalmente desempeñado por hombres, no es suficiente, pues sigue evocando de forma mayoritaria una imagen masculina. En estos casos la manera más certera de favorecer que también se asocie a una imagen femenina es nombrándola en femenino y en masculino.

Utilizar siempre la forma femenina cuando haya que referirse a las mujeres (la ingeniera, la arquitecta, la directora, la presidenta…de la misma manera que sin discusión se emplea la cocinera, la limpiadora, dependienta o asistenta, palabras todas contempladas en el diccionario), contribuye a lograr una presencia más equilibrada de mujeres en todas las profesiones y puestos.

Para erradicar la segregación ocupacional (una de las causas de la brecha salarial) se necesitan, entre otras cosas, referentes, y la lengua española, si queremos, puede ser una buena herramienta para ello.


 

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